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viernes, 21 de noviembre de 2014

Exorcismo

Tratando de exorcizar
mis demonios escribiendo
para desterrar esta enfermedad
sin cura ni remedio,
sacarlos del lugar
donde alimentan los miedos
y lanzarlos a la mar
siendo ardientes bloques de hielo.
La manía de vagar
por vastos campos de heno
sin poderme solazar
en mitad de este tormento.
A veces deseo naufragar,
dejar que se hunda el velero
con el que navego al rimar
creyendo que en rima muero,
un verso será mi final
y un poema mi entierro.
Malditos demonios de mi hogar
vestidos con piel de cordero
escurridizos como el afán
de dejar sin tinta el tintero
para escribirme como volcán
en erupción hacia adentro.
No queda nada en el lugar
donde antes había deseos,
mañana se fueron ya
porque ayer se irán discretos
en un tiempo insustancial
sin un orden ni concierto.
Escribir no es sólo letra
sino que tiene color de misterio
accesible para el asceta
que se planta en el desierto,
en medio de las horas muertas
donde los dioses dejan de serlo
bajo el sol arde el poeta
sobre las dunas del tiempo,
desnudo de toda vida,
vestido con sombra de viento.



                                                           Marcos Lloret García

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